Con el advenimiento de la pandemia y las cuarentenas de todo tipo dispuestas en el mundo civilizado y urbano, surgió en las redes el miedo a ese poderoso fantasma llamado “Ciberataque”. Ese en el que un hacker con problemas de socialización, en bermudas y musculosa manchada por comida chatarra, en el sótano desordenado de la casa de su madre -pobre incauta- rodeado de computadoras y pantallas logra ingresar al FBI, a la NASA, Apple, Google, Facebook; y a todo lugar donde su instinto curioso y destructor le indique. Como le queda tiempo se mete en las “reuniones” de Zoom arruinándolas con fotos porno y otras picardías, y como también le sobra gusto por la diversión aprovecha para robarnos nuestros datos más privados, y de paso nos hackea el homebanking encriptado donde gestionamos la cuenta sueldo.
A partir de varias notas periodísticas “serias” hemos visto como Zoom pasó de ser lo mejor del mundo, a lo peor que nos pudo haber pasado. Así es que terminamos viendo a nuestra tía compartir publicaciones que hablan de la Deep Web y la Dark Web donde se comercializan miles de accesos a reuniones y/o cuentas de Zoom, para llenarnos las computadoras de toda clase de males informáticos (y de porno, cosa que nunca nos ocurrió).
Sorprende ver que así como nuestras tías, muchos otros han sumado a su abanico de temores a esta aplicación que hace lo mismo que hacen todas las plataformas que usamos habitualmente, pero que ahora nos agarra aislados y estresados en nuestras casas.
Bueno, les voy decir algo terrible: Facebook, sólo por nombrar a una de tantas, nos saca muchísima más información -o datos- de lo que nos puede extraer Zoom en una reunión. Ya les voy a decir cómo, no es ningún secreto.
Antes, para mejorar la perspectiva del tema, les voy a contar algunas estadísticas de Facebook, publicadas a principio del 2020 previo a la cuarentena mundial: El 74% de los usuarios de Facebook inicia sesión diariamente, el 51% inicia sesión varias veces al día, y cada sesión dura promedio 38 minutos. Otros dos datos relevantes en este caso son que: un usuario promedio de Facebook le da “me gusta” a 13 publicaciones al mes; y digamos que, el mismo usuario promedio hace clic en 11 anuncios (publicidades) en el mismo período.
Les decía que Facebook les sacaba información mucho más que quizás cualquier otra aplicación, por supuesto exceptuando a Google que es el Rey indiscutible en la recolección de datos “privados”.
¿Cómo hacen estas empresas para llevar adelante sus demoníacos planes?
Lo de Google es más complicado de explicar pero sepan que esta empresa desarrolló una maléfica máquina de recolección de información “para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero”, se llama: Android, el sistema operativo de la mayoría de los smartphones del mundo. Facebook por su parte, muy ingeniosamente, ha dejado que seamos nosotros mismos los que brindemos nuestra información voluntariamente al abrir una cuenta, al publicar, al “megustear”, o simplemente con navegar en la forma y tiempo que les comentaba más arriba con las estadísticas.
Ambas empresas, con las que compartimos nuestra vida diaria, manejan inmensos volúmenes de información que si bien son supuestamente anónimos, dejan en evidencia nuestras características de navegación e interacciones para generar un perfil de usuario, que es lo que finalmente comercializan a múltiples anunciantes, sean una mega empresa internacional o un pequeño emprendedor que hace artesanías en el patio de su casa.
Entonces ¿por qué tanto miedo a Zoom, si con anterioridad hemos regalado nuestra privacidad e información específica a sistemas operativos, redes sociales, y todo tipo de plataforma y aplicaciones?
No desconozco las fallas de seguridad que tuvo Zoom, pero tampoco desconozco que hicieron muy rápidamente su trabajo generando una nueva versión que pretende solucionar esos problemas a los usuarios.
Siempre es bueno recordar que los medios digitales, necesitan generar tráfico hacia sus portales y para ello apelan a todo tipo de herramientas de tracción, una de ellas en generar miedo sobre algún tema fomentando una visón segmentada del asunto.
Recomendaciones
Para cerrar, les voy a compartir algunos consejos de gente que sabe (en serio), para que puedan usar Zoom sintiéndose tan seguros y resguardados como cuando usan Google, Android, Facebook o Instagram.
· Para nuestra cuenta, generar una diferente cuenta de mail y contraseña a la que usamos habitualmente. Esto se aplicaría a todas las plataformas y redes sociales.
· Tener las aplicaciones siempre actualizadas a la última versión.
· Usar antivirus y anti-malware. Los gratuitos andan bien.
· Siempre usar el ID y la contraseña alfanumérica para la reunión y seleccionar que solo puedan participar los usuarios registrados. Es mejor que usar el link.
· No difundas por redes sociales los enlaces, ID o contraseñas de las reuniones.
· Activar “Sala de espera” para aceptar quien entra y quien no.
· Configurar la pantalla compartida como “solo host” para evitar que otros asistentes puedan compartir desde sus dispositivos.
· Desactivar las “transferencias de archivos”.
· Cuando termines la reunión, cerrá la sesión de la cuenta.
Tengamos presente que en muchas ocaciones podemos usar otras opciones “seguras” para contactarnos con nuestros colaboradores o familiares. Skype, es el pionero en este tema de las videollamadas y anda muy bien; después tenemos a Jitsi una plataforma de código libre que no te saca datos pero te saca canas, hagan su propia experiencia; y no olvidemos al querido Whatsapp que por ahora permite videollamadas de hasta cuatro personas pero hay rumores de importantes avances al respecto.
Saludos a todos, a cuidarse, quédense en su casa.
